¿Las galletas de mantequilla escocesas te salen blandas y pastosas? ¿Los menús con carne te quedan secos y decepcionantes? ¡No temas! Tan solo evita estos 20 errores que pueden eludirse fácilmente para comenzar a preparar comidas increíbles.
Derretir la mantequilla
Quizás creas que derretir la mantequilla antes de incorporarla a alguna receta de galletas o de masa de pastel es más eficaz. Si bien podrías ahorrarte algo de tiempo, corres el riesgo de arruinar la textura de tu producto final. De hecho, utilizar mantequilla fría o blanda crea una masa grumosa que les aporta a las galletas una textura ligera que se derrite en la boca. Por el contrario, la mantequilla derretida creará una masa blanda y seca.
Amasar la masa sin haberla puesto en el refrigerador
La masa sin refrigerar no solo puede ser demasiado suave y dura al manipularla, sino que, además, pierde la textura desmenuzable que deseas. Sin embargo, en la masa refrigerada, los trozos de mantequilla crearán vapor y una infinidad de pequeñas burbujas de aire al cocinarla. Estas burbujas le aportarán a la masa una textura hojaldrada y desmenuzable.
Desechar el agua de las pastas
Quizás creas que tan solo se trata de una sobra inservible, pero no te dejes engañar. El agua de las pastas contiene almidón, un excelente aglutinante sin grasa. Puedes usarlo para preparar deliciosas salsas saludables o pan casero.
No ser cuidadoso con la carne cruda
Si bien se trata de una conocida regla, nadie es inmune a la contaminación cruzada. Solo basta con que un utensilio que haya tocado la carne cruda entre en contacto con la carne cocida sin que tú te des cuenta. Esto podría ser sumamente peligroso, debido a que las bacterias de la carne cruda pueden contaminar la carne cocida. La técnica más segura es utilizar distintos platos y utensilios para los alimentos crudos y los cocidos.
No leer la receta en su totalidad
Lees el título de una receta, comienzas a cocinar y te percatas muy tarde de que tendrías que haber marinado la carne durante varias horas o de que te faltan varios ingredientes. A fin de evitar esta desafortunada situación, dedícale un par de minutos a la lectura de la receta que te gustaría probar. A la larga, ahorrarás tiempo.
Cocinar a la temperatura incorrecta
¿La base del pastel se te quemó, mientras que el centro no se cocinó en absoluto? ¿La carne se adhirió a la sartén y quedó seca? Sencillamente has cometido un error con la temperatura. Lee bien la receta o haz una búsqueda en Internet antes de comenzar a cocinar. Resulta sencillo estropear la etapa de cocción, pero también es fácil hacerlo bien.
Reemplazar un ingrediente por otro
Durante toda la elaboración, incluido el horneado, sustituir ingredientes puede ocasionar un gran desastre. No todas las especias, harinas y cortes de carne son equivalentes. Cada ingrediente tiene su propia química. Podrías ser afortunado y acabar con un producto final aceptable; o bien, podrías fallar por completo.
Olvidar probar
Podría parecer un detalle menor, pero probar el plato mientras estás cocinando es importante. Podrás determinar si está demasiado picante o si no lo está lo suficiente, si la textura es la correcta y si la temperatura es la adecuada. Pasar este paso por alto podría originar sorpresas no deseadas al servir el producto final.
Usar los utensilios incorrectos
¿Crees que eres un zopenco en la cocina? No olvides que el secreto para tener éxito en cualquier receta requiere escoger los utensilios correctos. Si los cuchillos están desafilados, o si usas el molde de tartas incorrecto, no comiences a dudar de tus habilidades. Por el contrario, ¡sal de compras y escoge algunos utensilios nuevos!
Darle rienda suelta a la imaginación
En la mayoría de las preparaciones, usar “prácticamente” la cantidad correcta de cada ingrediente es aceptable. No obstante, al hornear, ¡esto queda fuera de discusión! Las cantidades de harina, levadura, azúcar, huevos y mantequilla se han calculado cuidadosamente. Escoger no respetarlas podría acabar en una catástrofe. Por el contrario, asegúrate de medir y pesar todos los ingredientes.
Olvidar dorar los alimentos antes de cocinarlos
Para que los alimentos queden jugosos, dóralos bien al precalentar el wok o la sartén a una temperatura elevada. Los cortes de carne contienen una gran cantidad de agua. Si esta humedad se evapora durante la cocción, la carne quedará seca. Por otro lado, si cauterizas la superficie al dorar la carne, el agua permanecerá en el interior, y la carne quedará tierna.
Confundir la cocción a fuego lento con el hervor
Hervir la carne no te permitirá ahorrar tiempo. Además, corres el riesgo de que esta quede seca y dura. Por el contrario, cocínala a fuego lento. El colágeno de la carne se transformará en gelatina, por lo que el corte se pondrá tierno mientras se cocina lentamente en una salsa.
Salar una marinada en exceso
Una marinada debe ser sabrosa, pero si le agregas demasiada sal, corres el riesgo de acabar con una carne sosa y seca. ¿Por qué? La sal extrae el agua y le quita el jugo a la carne. La mejor manera de obtener una carne jugosa y sabrosa es salarla inmediatamente antes de cocinarla.












